1. Los monosacáridos.
Los más simples pero de mayor importancia biológica. Son moléculas de cadenas largas o cíclicas de hasta 6 átomos de carbono, pudiéndose llamar tetrosas, pentosas o hexosas según dicho número.
Entre las más importantes destacamos a la glucosa (energía) o fructosa como cadenas de seis carbonos; o la ribosa o desoxirribosa (en ácidos nucleicos) de cinco carbonos.


2. Oligosacáridos
Se forman por la unión de dos o más monosacáridos. Al hacerlo forman un enlace denominado glucosídico y liberan una molécula de agua. Los que se forman de dos monosacaridos, se denominan disacaridos pudiendo destacar a a la maltosa, la lactosa, o la sacarosa.
Pueden almacenar y proporcionar energía.
3. Polisacáridos
Cadenas de muchos monosacáridos que se unen por enlaces glucosídicos. Dichas cadenas se pueden ramificar. No son dulces.
Entre ellos podemos destacar a la celulosa o la quitina que no se ramifican y sirven para dar firmeza en plantas u hongos; o el almidón o glucógeno, ambas ramificadas y que almacenan energía en plantas y animales respecivamente.


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